
En el marco de la apertura de su oficina en Santiago, Médicos Sin Fronteras participó en una jornada de diálogo organizada por el Colegio Médico de Chile, donde se abordaron los desafíos éticos, operativos y sanitarios en contextos de crisis humanitaria.
Con el propósito de conocer más en profundidad el trabajo que realiza Médicos Sin Fronteras (MSF) en contextos de conflicto armado, crisis humanitarias y desplazamientos forzados, así como reflexionar sobre los desafíos éticos, operativos y sanitarios que enfrentan los equipos de salud que trabajan en estas realidades extremas, el pasado viernes 4 de julio se realizó un conversatorio con Nancy Guerrero Castillo, directora de la Sección para Latinoamérica de MSF.
Aprovechando su visita a nuestro país, con motivo de la apertura de la oficina de MSF Chile, el Colegio Médico de Chile organizó esta actividad para dar a conocer la labor de la organización y establecer un trabajo colaborativo.
Nancy Guerrero es administradora de empresas con formación en estudios interdisciplinarios sobre desarrollo. Inició su trabajo con Médicos Sin Fronteras en 2004, en proyectos de atención médico-humanitaria en la subregión del Catatumbo, y desde entonces ha participado en misiones en Colombia, Nepal, Sri Lanka, Etiopía, Sudán del Sur y México. En 2023 asumió la dirección de la Oficina de Representación Institucional de MSF en Colombia, y este año fue nombrada directora general de la Sección Latinoamérica, que incluye los países de habla hispana en América del Sur, actualmente en proceso de apertura de una nueva oficina en Santiago.
Durante el encuentro, Guerrero explicó que el vínculo de MSF con Chile tiene una larga data: «Hemos estado conectados con este país desde hace muchos años. Estuvimos por aquí en el 2010 cuando fue el terremoto, ayudando a más de 5.000 personas. Hemos estado muchos años reclutando personal sanitario y no sanitario para esta organización. Alrededor de 30 personas chilenas han sido parte de Médicos Sin Fronteras en el trabajo que realizamos alrededor del mundo. Algunos de ellos activos, otros no tanto, pero yo creo que siempre marcados por esa labor humanitaria, porque decimos nosotros, ‘Una vez estás en Médicos Sin Fronteras, siempre Médicos Sin Fronteras’, porque el trabajo que hacemos es desde mi punto de vista muy gratificante, pero muy difícil también».
Respecto al rol de la organización, añadió que «nuestro primer mandato es la atención médica, pero también tenemos como segundo mandato el levantar la voz, el de denunciar, el de con base a los datos médicos, con base a los testimonios de pacientes, comunidades y nuestro propio personal que está directamente en los diferentes territorios atendiendo poblaciones vulnerables, para poder denunciar y visibilizar tantas crisis humanitarias». Esta labor les valió el Premio Nobel de la Paz en 1999.
Finalmente, hizo un llamado de atención sobre una práctica alarmante en conflictos actuales: «Lo que estamos viendo hoy es el uso de la ayuda humanitaria, del agua como arma de guerra. Eso es lo que hoy estamos viendo en muchos territorios. Entonces se usa la ayuda humanitaria para manipular esos tipos de intereses, y Médicos Sin Fronteras lo sigue denunciando».








