Colmed suscribe a la Declaración de Santiago por el aire limpio y la justicia ambiental

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El documento fue acordado con la International Society of Doctors for the Environment (ISDE), la European Public Health Alliance (EPHA) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS) tras el Primer Encuentro Internacional por la Calidad del Aire y la Salud y establece principios, objetivos y compromisos para enfrentar la contaminación atmosférica desde una perspectiva sanitaria y de equidad.

El Colegio Médico de Chile, junto a organizaciones internacionales y especialistas de la región, dio a conocer la Declaración de Santiago de Chile por el Aire Limpio, la Salud y la Justicia Ambiental, documento que recoge los principales consensos del Primer Encuentro Internacional por la Calidad del Aire y la Salud, realizado en Santiago los días 30 y 31 de octubre de 2025.

La Declaración es el resultado de un proceso de diálogo y trabajo colaborativo que culminó el 28 de noviembre, fecha en que se acordó el texto final, dando continuidad a los compromisos asumidos durante el encuentro. En él participaron representantes del Colegio Médico de Chile, la International Society of Doctors for the Environment (ISDE), la European Public Health Alliance (EPHA), con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS).

El documento reconoce que la salud y el medio ambiente constituyen una misma realidad y que la justicia ambiental es una condición esencial de la justicia social. Desde esa perspectiva, afirma que el aire limpio es un derecho inalienable y plantea la necesidad de integrar la salud ambiental como eje central de las políticas públicas, así como de fortalecer el rol de la Atención Primaria de Salud en la prevención y respuesta frente a la contaminación atmosférica.

La Declaración de Santiago establece un diagnóstico compartido para América Latina, donde millones de personas continúan expuestas diariamente a aire contaminado, con impactos directos en la salud y con profundas desigualdades territoriales y sociales. Asimismo, subraya la situación particular de ciudades ubicadas en zonas de valle y gran altitud, donde las condiciones geográficas y atmosféricas aumentan la vulnerabilidad sanitaria.

Entre sus objetivos estratégicos, el texto propone reducir la contaminación del aire de origen antropogénico, proteger los ecosistemas como base de la salud colectiva, integrar la salud ambiental en los sistemas de salud y crear una red latinoamericana de calidad del aire y salud que fortalezca la cooperación científica, la formación profesional y la incidencia pública basada en evidencia.

El documento también reafirma el compromiso con la transparencia, el acceso a la información ambiental y sanitaria, la participación activa de las comunidades y el fortalecimiento de la sociedad civil frente a las crisis ambientales y de salud.

Como parte de los próximos pasos, la Declaración establece la creación de un Grupo de Coordinación, impulsado por las instituciones organizadoras, con el objetivo de promover proyectos, monitorear avances y convocar encuentros periódicos que permitan dar seguimiento a los compromisos asumidos.

La Declaración de Santiago constituye un llamado regional a la acción colectiva, reconociendo que la protección de la salud, el aire limpio y la justicia ambiental no solo son urgentes, sino también posibles, si se abordan desde una gobernanza participativa y basada en la evidencia científica.

REVISA LA DECLARACIÓN AQUÍ