Colegio Médico valoró esta medida y destacó que estos equipos son parte de un eslabón en el proceso de reanimación cardiopulmonar o cardiocerebral y que se debe educar a la población para actuar ante este tipo de situaciones.

Por unanimidad, la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que establece la obligación de disponer de desfibriladores externos automáticos portátiles en los establecimientos y recintos públicos del país, en sesión realizada en la sala Juan Lobos Krause del Congreso Nacional.

En la jornada de discusión del proyecto, participaron los representantes del Colegio Médico, Dr. Ulises González y Dra. Loreto Acuña, presidente y secretaria de la Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia, respectivamente; el director nacional del Servicio de Atención de Urgencias (SAMU), Roberto Araneda, y el abogado Carlos Oyarzún, quienes expusieron los beneficios y las implicancias de contar con estos equipos, así como la preparación o educación de las personas en el manejo de reanimación básica.

“A nosotros como Sociedad Chilena de Medicina de Urgencia, nos parece que es un logro tremendo y un hito muy importante para el país que se discuta este tema que nos acerca un poco más a lo que es un país civilizado, educado y desarrollado en relación a la salud de los pacientes. Esto es por el beneficio de ellos. Hubo acuerdo pleno y no hay mucho más que discutir, fue un trabajo largo, pero que hoy se logró. Esto es algo inédito en la historia de nuestro país. Estamos muy contentos y agradezco a la Mesa Directiva Nacional del Colegio Médico por la invitación a exponer ante los Diputados”, indicó el Dr. González.

Por su parte, la Dra. Acuña resaltó que estos equipos deben estar en lugares de fácil acceso para su efectividad. “Uno de los problemas que había en un principio con los DEA, es que se los robaban y los dejaban bajo llave, sobre todo en los estadios. Uno los trataba de utilizar, pero estaban amarrados a un candado. Es muy importante que se encuentren en un lugar físico de fácil acceso e instruir a las personas que estos aparatos son para su propio beneficio”.

Además, el Dr. González agregó que la educación en reanimación cardiopulmonar o cardiocerebral es fundamental para que este proyecto tenga éxito. “El futuro de este proyecto y dónde vamos a poder obtener los resultados que esperamos, es con una educación fuerte en reanimación cardiocerebral. El que se haya incorporado, durante la Comisión, que en las mallas curriculares de los colegios de enseñanza media sea obligatorio enseñar reanimación cardiocerebral o cardioplumonar, es el camino que tenemos que seguir para que el proyecto tenga buen puerto”.

Finalmente, el director del SAMU señaló que el tener desfibrilador no es sinónimo de mejorar la sobrevida. “El tener sólo el equipo, no significa que va a tener un impacto inmediato en la sobrevida de las personas y por lo tanto, que tenga un impacto directo en la salud pública. Cuándo vamos a poder a tener efectivamente un impacto, primero en el reconocimiento del paro cardiorespiratorio, ya sea por las agencias que actúan en el sistema de salud como tal, así como también en la ciudadanía, en los escolares, los niños,  en los colegios, que todo el mundo sepa reconocer un colapso”, concluyó.